Qué es el especismo (y porque el veganismo es un movimiento antiespecista)

El especismo es la discriminación de un individuo en función de su especie, estableciendo un orden jerárquico-dominante de una especie sobre otra.

Es decir, el especismo es una forma de discriminación contra aquellos que no pertenecen a una determinada especie.

Los humanos hemos defendido durante mucho tiempo (y seguimos haciéndolo) nuestra superioridad humana respecto a otras especies debido a que poseemos capacidades cognitivas más sofisticadas que el resto de animales (recordemos que nosotros también somos animales), como puede ser el lenguaje, la racionalidad o la auto-consciencia.

 

Photo by Mónica Obando Molina

El especismo defiende que existe «superioridad humana» y que pertenecer a la especie Homo Sapiens es motivo suficiente para que alguien sea respetado, y por lo contrario quiénes no pertenecen a este grupo de humanos no merecen el mismo respeto.

 

¿Los animales son objetos para satisfacer nuestros intereses?

En gran parte de nuestra sociedad se trata a los animales como recursos para satisfacer nuestras necesidades. Se les explota para nuestro consumo alimentario, sin tener ningún tipo de derecho y sometidos a una vida llena de sufrimiento. Explotados en granjas industriales de forma muy dolorosa, usados para nuestra ropa, utilizados para nuestro entretenimiento en zoos y espectáculos, usados para experimentación de cosméticos, etc…

¿Por qué los veganos luchan contra el especismo?

Los veganos son antiespecistas. Personalmente me gusta más decir que los veganos luchamos por la igualdad de las especies, por la igualdad de todos, porque al fin y al cabo todos somos uno conviviendo en este planeta.

 

Vamos a profundizar en los motivos de la lucha por la igualdad de las especies.

 

Motivos para la igualdad de especies:

 

1.Los animales son seres sintientes.

Como seres sintientes, los animales pueden sufrir dolor y angustia. Y esto no solo lo decimos nosotros, sino que consta en el tratado de la Unión Europea.

En el artículo 13 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) sobre el bienestar animal, se incluyó la expresión de «sentient beigns» (seres sintientes), donde se estipula que, como seres sintientes, se deberán tener plenamente en cuenta las exigencias en materia de bienestar de los animales.

No fue hasta el 2017 que España se adhirió a esta normativa europea de protección animal, treinta años más tarde de su promulgación, donde ya no se les considera a día de hoy «cosas» sino seres vivos dotados de sensibilidad.

En realidad, los animales tienen la capacidad de tener experiencias «positivas» (como disfrutar, estar alegre) y a la vez experiencias «negativas» (como de sufrir dolor físico, tristeza, ansiedad, duelo…). Si sabemos que nuestras acciones pueden afectar a cómo se sienten los animales, pudiéndoles ocasionar experiencias negativas, no tener en cuenta el impacto de nuestras decisiones y acciones sobre los animales supone que les estamos discriminando injustificadamente.

 

2. Los animales no pueden defender sus propios derechos. Los humanos debemos actuar para defenderlos.

Nosotros, quiénes hemos arrebatado los derechos de los animales, somos los únicos que debemos y podemos devolvérselos. Sus derechos les pertenecen, son suyos, y en nosotros está la vía para devolverles lo que es suyo. 

Actualmente estamos excluyendo a los animales de nuestra consideración política, sin proteger sus derechos. Y los animales carecen de capacidad para transformar el sistema de leyes, por lo que las personas antiespecistas son las únicas que pueden acabar con esta injusticia y defender sus intereses en el terreno social y político.

 

Todas las desigualdades en el mundo están más conectadas de lo que pensamos.

No es justificable discriminar por razón de género o color de piel a una persona por ejemplo. Aunque aún estemos afrontando estas desigualdades en muchas sociedades modernas, la sociedad va abriéndose a la comprensión de que no tiene sentido discriminar por razones de género o color de piel. Entonces, ¿por qué es justificable discriminar por razones de especie?

Tal y como nos introduce el término de «interseccionalidad», esta mantiene que las formas clásicas de opresión en la sociedad están interrelacionadas: racismo, sexismo, homofobia, xenofobia y cualquier prejuicio basado en la intolerancia.

Y es que todas estas desigualdades, según mi punto de vista, tienen un factor en común: sentirse distinto al otro. Estamos tan desconectados de todo, incluso de nosotros mismos, que hemos olvidado que todos somos parte de una misma conciencia universal. Todos somos olas en un mismo mar.

 

Reflexionemos incluso por un momento si nos podemos sentir superiores a los animales…

Os lanzo la siguiente pregunta: ¿Una persona es superior a un pájaro?

Posiblemente la respuesta de muchas personas sería un «¡pues claro!». Un pájaro no puede hablar, no puede ir a la mejor universidad del país, no tiene las mismas capacidades cognitivas complejas o sofisticadas como nosotros, etc.

Pero reflexionemos. ¿Sobre qué parámetros estamos evaluando la superioridad del humano respecto al pájaro?

Si juzgáramos la superioridad de una persona según su capacidad para volar, ¿quién creéis que sería superior? Tal vez el pájaro, ¡obvio! Entonces… ¿tiene sentido que las personas nos sintamos superiores a un pájaro?

 

Prueba de la absurdidad de la superioridad es lo que hacemos con los animales según el país:

En Europa amamos a los perros y nos comemos a las vacas, en la India veneran a las vacas, en China comen perros….

 

¡Incluso esta discriminación entre propios humanos tampoco tiene sentido! Si nuestra complejidad cognitiva en las personas es lo que nos diferencia de los animales y nos hace supuestamente superiores a ellos (y en consecuencia nos da el derecho a discriminarles y no respetar sus derechos), entonces sería justificable que tampoco respetáramos a los niños o a las personas enfermas por no tener dichas capacidades desarrolladas. Porque supuestamente un bebé o una persona con una enfermedad mental o física no tienen las mismas facultades mentales. ¿Verdad que no tiene sentido discriminar a estas personas o niños? Tampoco lo tiene hacerlo en cualquier otra especie.

 

Respetemos a todos. 

Empecemos por respetarnos a nosotros mismos. Respetemos a todos. Todos somos olas de un mismo mar. Una ola más alta. Otra ola más pequeña. Una con remolinos. Otra con espuma. Todas vienen y van. Bailan en armonía en el mar. Todas son parte del mar. Todas son el mar.