El engaño de la carne Ecológica, los huevos y leche Eco-Bio

Ver mensajes como «carne ecológica» en los envases suele hacer pensar al consumidor que el animal del que procede la carne ha vivido en condiciones dignas. Estas etiquetas de «carne ecológica» u otros mensajes del estilo «huevos criados en libertad» genera al consumidor una desculpabilización y una mayor tranquilidad de que el animal ha sido criado en un entorno con total bienestar. 

¿Pero realmente qué esconden estos mensajes?

Las empresas saben que cada vez somos más los que estamos preocupados por el bienestar animal. Cada vez somos más los que abrimos los ojos y comprendemos que los animales son seres sintientes a los que tenemos que respetar. Por ello, las empresas que se lucran con productos animales (que bien conocen esta inquietud del consumidor, y saben que esto puede revertir de forma positiva en su negocio o de forma negativa si no abordan esta problemática), pueden llegar a crear campañas de marketing para mostrarnos que sus «productos» tienen una «vida feliz». 

A través del consumo de productos ecológicos o con certificado de bienestar animal (en carne, huevos, leche…) el consumidor se siente mejor, o incluso ayuda a calmar la culpabilidad que puede llegar a sentir si es de esas personas que se preocupan realmente por los animales.

 

Pero te sorprenderá saber la realidad. 

Éstos son algunos de los motivos por los que no debes consumir ningún tipo de producto animal, sea ecológico o no:

 

1. La industria ecológica ocasiona mucho sufrimiento a los animales:

Si crees que las granjas ecológicas no ocasionan sufrimiento a los animales, te equivocas.

Supuestamente, una granja que sigue la normativa de la Unión Europea para vender sus productos como Eco o Bio, debería seguir unos requisitos: dar un ambiente apropiado a la especie de animal con la que produce (alimentación adecuada, asistencia sanitaria, sin antibióticos, sin hormonas de crecimiento, espacio suficiente, limpio y acceso al aire libre, prohibición de mutilaciones como picos, colas…). Digo supuestamente porque en el siguiente punto veréis que no siempre se cumple.

 

En las granjas ecológicas se respetan más los derechos de los animales, minimizando su sufrimiento. Este es el problema real: no hay un respeto total por el animal (nunca se puede respetar un animal al que se le explota por nuestro propio interés), por lo que con la producción ecológica solo se pretende minimizar el sufrimiento del animal, porque siempre en cualquier explotación ganadera (o de cualquier tipo de animal) hay un sufrimiento invisible, sea o no un producto ecológico.

 

¿Cuál es este sufrimiento invisible?

  • El sufrimiento invisible de las Vacas «lecheras»:

Para empezar, una vaca no es lechera. Es una vaca que ha tenido un hijo, un ternero, y que por lo tanto produce leche para alimentar a su bebé. Si la vaca sigue siendo ordeñada, esta no dejará de producirla durante tiempo.

 

Primero: la vaca es obligada a parir muchas veces a lo largo de su vida (se estima que unas 7 veces), inseminada de forma artificial y contra su voluntad. El bebé es retirado de su madre muy tempranamente ocasionando a la vaca madre un gran estrés psicológico y sufrimiento debido a su gran instinto maternal (muchos granjeros han reconocido que las vacas pueden pasarse días llorando después de que se hayan llevado a su cría y buscándola).

Si la cría es macho, tan solo con 15 días de vida es retirado de su madre (hay informaciones que apuntan incluso a menos días). Si la cría es hembra puede estar con la madre unos meses más. Depende del país o granja incluso con anterioridad.

 

Segundo: el destino de los bebés machos siempre es la muerte. Con tan solo 15 días de vida son enviados a sitios de engorde, hasta que a tan solo sus 7 meses de vida aproximadamente son enviados a mataderos para convertirse en carne de ternera.

Las crías hembras pueden ser destinadas a reponer la explotación ecológica pero también pueden ser enviadas a la industria intensiva, y por lo tanto con condiciones incluso peores, con todo el sufrimiento que eso comporta.

 

Tercero: la vaca, cuando baja su rendimiento de producción de leche al cabo de unos años, ya no es rentable para la industria y por lo tanto su destino es el matadero, donde acabará en algún plato de carne.

 

  • El sufrimiento invisible de las indústria del huevo:

Para poder obtener gallinas ponedoras (sean destinadas a indústria ecológica o no), primero es necesario tener huevos fértiles. Una vez nacen estos pollitos del huevo, la crueldad de selección de gallinas hembras es extrema: solo se seleccionan a las pollitas hembra, y los pollitos machos al no ser útiles para la industria del huevo son matados durante su primer día de vida (ya sea triturados vivos, gaseados, asfixiados en bolsas o aplastados). 

Los pollitos macho no resultan útiles tampoco para la industria de la carne porque son de una raza que no crecen lo suficiente y al ritmo de rapidez que quieren. Por eso los matan durante su primer día de vida con unas prácticas inhumanas.

 

Imagen de Igualdad Animal

Viendo este sufrimiento, que es inherente en cualquier tipo de granja (ecológica también), ¿quién puede creerse un sello de «bienestar animal»? ¿o un sello de ecológico?

Que en la industria ecológica haya menos sufrimiento que en una industria intensiva, no significa que no haya mucho sufrimiento. De hecho, en cualquier tipo granja los animales enfermos son matados al no ser rentables (o aislados hasta que van muriendo poco a poco con un gran sufrimiento) . Y en cualquier tipo de granja los animales acabarán siendo enviados al matadero.

 

2. Son muchos los casos de granjas «supuestamente ecológicas» que no cumplen con las normativas.

Son numerosas las denuncias que han hecho asociaciones pro-animales, de maltrato animal en granjas y mataderos Ecológicos o Bio. A continuación algunos ejemplos:

  • La investigación de Igualdad Animal en 2014, desveló la realidad de maltrato de las granjas de gallinas de huevos ecológicos situadas en Baden (Alemania), con supuestamente sellos ecológicos y sellos regionales de alta calidad. En estas granjas «ecológicas» había gallinas muertas, cadáveres putrefactos, gallinas enfermas, sin plumas, con úlceras…

  • El caso más reciente que me causó mucho impacto fue el del matadero con certificado «Bio»en Francia, denunciado por la asociación L214 en 2018 con videos que mostraban cómo los animales eran descuartizados aún vivos.
 

3. No tiene porqué ser más saludable:

La carne ecológica o cualquier otro producto ecológico de origen animal no tiene porque ser más saludable.

La carne ecológica no ha sido expuesta a antibióticos, ni hormonas, ni pastos con pesticidas. Pero eso no hace que se reduzca el riesgo de contraer enfermedades con el consumo elevado de carne, como ya hay muchos estudios que apuntan a producir un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y algunos tipo de cáncer. No importa el tipo de producción, sea ecológica o no, ya que aumenta el riesgo enormemente de padecer ciertas enfermedades.

 

4. La ganadería ecológica no es sostenible ni factible:

Teniendo en cuenta la gran demanda de carne y productos de origen animal por parte de los consumidores (que no hace más que crecer a nivel mundial), no sería posible abastecer a toda la población con carne ecológica.

La ganadería intensiva, que puede representar hasta un 98% aproximadamente de la industria, no es sostenible ya que es una despilfarradora de recursos (utiliza mucha más agua, tierra, cereales…).

¿Cómo creemos posible entonces abastecer a toda la población con carne ecológica que utiliza incluso más recursos que la carne habitual? No hay suficiente selva para producir los piensos para los animales, ni suficiente agua para sus cultivos… Por no decir el elevado precio de la carne ecológica que sería un lujo para muchos.

 

Puede que vayamos dando algún paso en la dirección correcta pidiendo mejores condiciones para los animales… pero nunca habrá bienestar animal real si se le explota para nuestro propio beneficio.

 

Imagen de Sentimos por Igual

Gracias a muchas investigaciones de asociaciones que luchan por los derechos de los animales, se van consiguiendo pequeños pasos para que los animales tengan unas condiciones mejores en las granjas. Es admirable su trabajo. Actualmente el bienestar animal de nuestras granjas dista mucho de lo que consideramos «bienestar». Los pasos realizados son necesarios para ir concienciándonos… pero el problema raíz seguirá existiendo siempre y cuando no comprendamos que no debemos consumir productos de origen animal. Los animales no están para cumplir nuestras necesidades.

 

Ninguna forma de ganadería es respetuosa hacia los animales ya que su fin es obtener beneficios a costa de los intereses de los animales. Aunque en una granja ecológica las condiciones de vida puedan ser algo mejor, para los animales que son víctimas de la industria ecológica no les supone un alivio que otros animales estén en peor condiciones.

 

Imagen de Sentimos por Igual

Así pues, la solución está en dejar de comer animales. 

El debate por parte del consumidor no debe centrarse en carne ecológica o no ecológica, en huevos de gallinas libres o no libres, etc. Aunque conseguir pasos a favor de mejores condiciones para los animales en el caso de las asociaciones sí que es importante en estos tiempos, está claro que el objetivo debe ser dejar a los animales fuera de nuestro plato. 

O al menos, a nivel pragmático, empecemos todos a hacer esfuerzos por reducir el consumo de carne y de productos de origen animal, que sigue estando muy por encima de las recomendaciones. Con esto, el impacto que se puede conseguir puede ser increíble.