Cuando te juzgan por ser vegana

Llevar una dieta vegana implica en muchas situaciones ser juzgado, pidiéndote justificaciones por todo lo que comes y haces en tu día a día.

Puede que recibas comentarios típicos como:

«¿Qué te crees…que la zanahoria no sufre?»

«No paras de comer soja sin preocuparte por la deforestación que provoca»

«Si dejas de comprar carne van a perder el trabajo las pobres familias ganaderas»

«¿Cómo puedes seguir llevando las botas de piel que compraste antes de ser vegana?»

«Mucho preocuparte por los animales ¿y no te preocupas por los niños necesitados?»

 

Y una larga lista de otros juicios…

 

Aunque en otros artículos o podcasts que encontrarás en mi web abordo cómo poder contestar a las críticas que puedes recibir, muchas de las cuales se fundamentan en falta de información por parte de la persona que emite el juicio, esta vez tan solo quiero transmitirte lo siguiente (y creo que es de vital importancia):

 

No tienes porqué entrar en justificar cada una de estas preguntas o críticas que recibes. 

No tienes porque entrar en ese mismo juego de ataque-defensa. No tienes nada que defender.

Haz lo que te nazca, pero no necesariamente tienes que contestar. 

 

Yo, de forma honesta, cuando me lanzan una crítica me digo a mí misma lo siguiente:

 

1. En primer lugar, no tengo las respuestas a todo.

2. En segundo lugar, no soy perfecta.

No puedo evitar tal vez todo el dolor que desearía a los animales, planeta y personas a través de mis acciones diarias.

3. En tercer lugar, pese a no ser perfecta, voy a hacer todo lo posible que esté en mis manos para no dañar a nadie. Al menos dañar lo mínimo posible.

 

Sí se puede. Se puede elegir dejar a un lado la PERFECCIÓN. La perfección como excusa para no dar lo mejor de ti, para no dañar lo mínimo a los seres que nos rodean.

Tal vez es hora de dejar a un lado los miedos. Cada pequeño paso cuenta. Y yo no estoy aquí para juzgar a nadie.

¿Te unes? ¿Seguimos dando pasos juntos? 🙂